Me di un baño con agua caliente, depile mis piernas y mi sexo.
Esperaba tu llegada, todo estaba preparado. Al entrar por la puerta, me lanzaria sobre ti, dandote un beso de labios, apasionado y desesperado, a la vez que como una sorpresa o regalo, tocaba tu sexo dandote la bienvenida. Siempre me gusto jugar con tu pecho y espalda. El cafe estaba en su punto y el olor invadio la casa, seguimos besandonos, reconociendo los labios, y recuperando los besos perdidos, hasta llegar a mi cama. Nos recosttamos en ella y , comenzamos a jugar, ese juego que solo se habla con las manos, tocando suavemente la piel del compañero, provocando exitacion con susurros y respiraciones agitadas. Tratando de extraer un poco de miel para endulzar los dedos, probandola para tener un recuerdo esta semana.
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